
1. Elige un lugar fijo
Pon un tapete absorbente siempre en el mismo sitio, lejos de su cama y de su comida. Los cachorros prefieren no ensuciar donde duermen y comen, y eso ayuda mucho.
2. Los momentos clave
Llévalo al tapete en los momentos en que más lo necesita:
- Al despertar, en la mañana y después de cada siesta.
- Entre 10 y 20 minutos después de comer.
- Después de jugar.
- Antes de dormir.
Un cachorro pequeño necesita ir con frecuencia; a medida que crece, aguanta más tiempo.
3. Premia en el momento justo
Cuando haga sus necesidades en el tapete, felicítalo con alegría y dale un premio en ese mismo instante. Así relaciona el lugar con algo bueno y lo repite.
4. Si tiene un accidente
Es parte del aprendizaje. Límpialo con un producto enzimático (sin cloro ni amoníaco, que atraen a volver al mismo sitio) y sigue con la rutina. Los regaños lo confunden; los premios le enseñan.
5. De tapete a la calle
Cuando tenga su esquema de vacunas completo y tu veterinario lo autorice, empieza a sacarlo a la calle en los mismos momentos clave. Llévate el olor del tapete al principio y prémialo cada vez que lo haga afuera.
6. Paciencia: cada cachorro tiene su ritmo
Con una rutina constante, la mayoría de los cachorros aprende en pocas semanas. Las razas pequeñas pueden tardar un poco más, porque su vejiga es más pequeña.
Si quieres una raza tranquila para apartamento, mira el Shih Tzu, el Bulldog Francés o el Bichón Maltés.
Última actualización: 23 de octubre de 2026
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